La inflamación es una respuesta natural y necesaria del cuerpo para combatir infecciones y reparar tejidos dañados. Sin embargo, “cuando esta inflamación se vuelve crónica, puede desencadenar problemas de salud graves, incluyendo un mayor riesgo de padecer cáncer”. Así lo explica la nutricionista Salena Sainz, de Naturae Nutrición, quien detalla cómo una dieta adecuada puede influir significativamente en nuestro riesgo de desarrollar esta enfermedad.
La inflamación aguda es un mecanismo defensivo del cuerpo, pero la inflamación crónica, silenciosa y de bajo grado, es peligrosa. "La mayoría de las enfermedades prevalentes hoy en día, como el cáncer, diabetes, ansiedad, depresión, colon irritable y enfermedades autoinmunes, comparten un factor común: la inflamación crónica de bajo grado", señala Sainz. Esta inflamación contribuye a la degradación acelerada de órganos y tejidos, favoreciendo enfermedades como la osteoporosis, sarcopenia y demencia. Además, desregula el sistema hormonal, lo que puede llevar a la diabetes y trastornos de la tiroides, y deprime el sistema inmunitario, haciéndonos más vulnerables a infecciones.
Es posible medir la inflamación crónica a través de ciertos marcadores biológicos. "Valores como la proteína C-reactiva o la velocidad de sedimentación pueden orientarnos, así como el nivel de cortisol, que suele estar elevado en casos de estrés crónico", explica Sainz.
Las principales causas de esta inflamación crónica son la mala alimentación, el estrés, el sedentarismo, la obesidad y la alteración de la microbiota intestinal. "Dentro de la obesidad, la grasa visceral es particularmente peligrosa ya que aumenta la resistencia a la insulina y el riesgo de diabetes", advierte Sainz. La falta de ejercicio físico también incrementa la inflamación, aunque el sobreentrenamiento puede tener el mismo efecto adverso. Además, una microbiota desequilibrada puede llevar a un sobrecrecimiento bacteriano y reducir la producción de butirato, un ácido graso que ayuda a disminuir la inflamación.
Para combatir la inflamación crónica y, por ende, reducir el riesgo de cáncer, la nutricionista Salena Sainz recomienda una serie de cambios en el estilo de vida y la dieta:
Además, recomienda controlar el estrés a través del ejercicio físico adecuado, meditación y actividades como el yoga o pilates. También ayuda dormir entre 7 y 8 horas diarias, acostándose temprano y despertando con la luz natural para mantener un buen ciclo circadiano.
Salena Sainz sugiere que las vacaciones son un buen momento para reorganizar y adoptar hábitos más saludables. "Si estás agotada, no descansas bien y te sientes emocionalmente abrumada, es importante evaluar tu rutina diaria y hacer ajustes para alcanzar un equilibrio", aconseja Sainz. Entre las recomendaciones específicas, destaca:
- Establecer nuevos horarios.
- Planificar las compras y el menú semanal.
- Organizar pequeños descansos durante el trabajo.
- Comenzar una actividad física que te motive.
- Practicar respiraciones profundas y estiramientos.
- Cuidar la piel con hidratación diaria.
- Realizar una limpieza de cosas materiales y vaciar la lista de tareas pendientes.