Veinticuatro horas de vigilancia para evitar o sofocar los incendios en el principal pulmón de la ciudad ubicado en el distrito de Moncloa-Aravaca.
La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, ha visitado el pasado viernes el operativo contra incendios de la Casa de Campo y ha pedido a los madrileños su colaboración para mantener este parque forestal de más de 1.700 hectáreas, que es la mayor zona verde de Madrid y una de las más grandes de Europa.
Para preservar el patrimonio del parque, el Ayuntamiento puso en marcha en 2007 el Plan Director de la Casa de Campo y lo cerró al tráfico. Entre las medidas previstas en el Plan figuran la recuperación de la muralla histórica, la reforestación con especies autóctonas, el desmantelamiento de las carreteras o la colocación de barreras automáticas para controlar el paso de los vehículos.
Todos los años, para prevenir los incendios en la Casa de Campo, se podan más de 6.000 pinos y encinas, se realiza el mantenimiento de los 130 kilómetros de cortafuegos, y se siegan 800 hectáreas de terrenos herbáceos. Este año, debido a las abundantes lluvias, se adelantó la siega a principios del mes de abril para reducir el espesor de la vegetación y evitar que pueda actuar como combustible.
El operativo contra incendios de la Casa de Campo incluye una red de vigilancia con dos torres de control que trasmiten la información a la Central de Operaciones coordinada con el Servicio de Emergencias 112.
En la época de máximo riesgo de incendios, el servicio de extinción se refuerza con tres retenes equipados con 2 autobombas ligeras, 2 vehículos todoterreno y un camión nodriza para suministrar agua a las autobombas. Estos retenes mantienen una vigilancia de 24 horas al día y ofrecen un tiempo de respuesta inferior a 5 minutos. Además cuentan con el refuerzo de trabajadores municipales con un camión de bomberos.
Desde el año 2004, cuando se puso en marcha el actual operativo contra incendios, se ha conseguido reducir un 93 por ciento la superficie media anual quemada en el parque. Los resultados han sido especialmente buenos en las dos ultimas campañas (2011 y 2012), ya que la superficie afectada fue de algo más de 3.000 metros cuadrados, sin que sufriera daños ninguna zona arbolada.