El consumo ha experimentado una auténtica revolución con la llegada y la expansión global de Internet. Los productos y los servicios carecen de barreras físicas, así que cualquier compañía tiene un potencial de crecimiento enorme.
Todas las empresas dedican grandes esfuerzos a estar presentes en Internet, ya que este mercado global se ha convertido en el favorito de los consumidores. La situación de España no es una excepción y las cifras crecen de forma exponencial.
Sin embargo, estas estrategias han terminado por colapsar de información a los compradores, que necesitan filtrar datos para tomar la mejor elección posible. Esta realidad explica el auge de las herramientas de seguimiento y los comparadores de precios, que se han convertido en aliados fundamentales de cualquier usuario digital.
Un cambio total en los hábitos de compra
La llegada de Internet supuso un cambio total en los hábitos de compra. Los consumidores adquirieron entonces el poder de la proactividad, es decir, son capaces de tomar la iniciativa para cubrir sus propias necesidades y anteponerse al discurso de las marcas.
La comodidad que ofrece el ámbito digital y el ahorro de tiempo que supone comprar en la red se traduce en una mayor reflexión. Este factor se une a una sobresaturación del mercado: ninguno de nosotros sería capaz de valorar todos los productos de una plataforma como Amazon.
Este factor es de vital importancia para reconocer el éxito que tienen los comparadores de productos y servicios. De hecho, los últimos estudios que recoge la publicación online PuroMarketing sobre la pasada edición del Black Friday en nuestro país defienden que el 94 % de los consumidores dedica tiempo a encontrar el mejor precio.

La revolución que supuso Internet para el consumo no se revierte, pero vive un punto de inflexión con el auge de estas herramientas de seguimiento. Esta labor social supone un punto a favor muy importante para las compañías que se dedican a esta misión, debido a que tienen asegurado un mínimo de confianza con sus usuarios.
El ocio digital se analiza con lupa
La influencia de los comparadores de precios se ha disparado, pero no se limita únicamente a este ámbito concreto. El mero análisis cuantitativo ha dado paso a un estudio cualitativo, donde también se tienen en cuenta otros factores que dependen del sector en común que se analice.
Por ejemplo, los amantes de los juegos de azar pueden acceder a un minucioso análisis con valoraciones de usuarios para los casinos online. El objetivo de estas plataformas digitales no se basa en el precio, ya que los registros son gratuitos en estas compañías.
Sin embargo, se recogen otras variables como la cantidad de títulos, los sistemas de pago o la experiencia previa de otros jugadores. Esto también sucede con filtros de búsqueda gratuitos en Amazon o incluso a escala regional con plataformas como Resident Advisor, que cataloga sin coste alguno los mejores planes de ocio nocturno en la Comunidad de Madrid.
El problema de elegir entre tanto contenido
La comparación de precios o las herramientas de seguimiento para seguros, vuelos y hoteles están realmente asentadas entre los consumidores digitales. Ahora, todo apunta a que el ocio online es uno de los nichos prioritarios, debido a la proliferación de contenido.

Otro caso llamativo se produce con los contenidos audiovisuales, especialmente cuando España tiene una de las tasas de penetración más altas de plataformas de streaming. La elección de una película o una serie puede convertirse en un problema, sobre todo porque los catálogos difieren entre compañías y los títulos se renuevan cada cierto tiempo.
Por lo tanto, este tipo de recomendaciones ganan peso para usuarios digitales con menos tiempo para realizar búsquedas, pero también para paliar la paulatina subida de precios de la industria. El formato por suscripción supone un éxito rotundo, pero deja a su paso lagunas que se cubren con este tipo de información especializada.
Las grandes inversiones requieren más investigación
Esta situación cambia el prisma del comprador online, que presta todavía menos atención a la publicidad para centrarse en webs que aglutinan todos los datos necesarios. Además, el proceso parece imparable ante un dato demoledor en España: la cifra de consumidores digitales ha superado la barrera de los 30 millones.
Los factores que limitaban al usuario digital como la edad o su lugar de residencia por las restricciones de conectividad han desaparecido. Esto supone un nuevo filón para las herramientas de seguimiento, que pueden ajustar todavía más su información.
Las compras online pasan cada vez más a menudo por el filtro de estos comparadores, que viven una auténtica época dorada. Además, todo apunta a que este proceso y su penetración digital seguirá aumentando a corto plazo en sectores como el ocio, debido al crecimiento exponencial de la oferta.